Sana tu relación con tu cuerpo y la comida 🥗

¿Cómo saber si estás comiendo por emociones?

noviembre 23, 2023

La mayoría de mis consultantes describen el hambre emocional como ansiedad por lo dulce o ansiedad por comer. Se refieren a antojos incontrolables de comer alimentos como: chocolates, panes, papas, pastelitos, refrescos, botanas, etc. 

Los alimentos dulces o crujientes son característicos del hambre emocional. Nunca te van a dar ganas de comer palitos de apio o brócoli en un pico de estrés o ansiedad. 

Esta ansiedad por comer siempre la sentirás en la boca, nunca en el estómago. Y no podrás dejar de pensar en ese antojo hasta que finalmente te lo comas. 

En lo particular, recuerdo que cuando yo tenía hambre emocional, me dolía el estomago de tanto comer, pero no podía parar de comer chocolate.

Estos antojos van más allá de que te guste cierta clase de alimentos. No hay ningún problema que te guste el pan, el chocolate, las botanas, etc… el problema es cuando necesitas del alimento para estar bien, cuando no logras tener regulación sobre la cantidad, cuando comes sin hambre, cuando la comida te controla a ti, cuando la comida es la única forma de regular tus emociones, premiarte o festejar…ese es el problema.

Si te sientes identificado con lo que te he compartido anteriormente, quiere decir que estás comiendo por emociones. Emociones que no estás atendiendo y que están siendo “liberadas” a través de la comida. 

Las emociones más comunes que detonan antojos incontrolables son la ansiedad y el estrés. Sin embargo, considera que no necesariamente tiene que ser una emoción que consideres negativa (aunque realmente no existen las emociones positivas y negativas). Puede ser que también comas sintiéndote feliz, enojado, aburrido, solo, triste, frustrado, preocupado, etc…

Cuando estés experimentando cualquier emoción, observa como cambias la forma en la que comes. ¿Es cuando más se te antoja algo? ¿Dejas de comer?

¿En tu casa te apapachaban con comida? 

Después de lograr algo o al terminar un día pesado ¿Te premias con comida? 

Cuando estás solo ¿Te acompañas con comida? 

Después de una discusión, ¿sientes desahogo si comes algo?

¿Estás preocupado y sientes alivio cuándo comes?

Después de sentir mucho estrés ¿logras calmarte cuando comes algo dulce?

Observa también que hacen los demás. ¿Te son familiares frases como: “un pan para el susto” o “las penas con pan son buenas”? 

El primer paso del cambio es darte cuenta de lo que está pasando, aceptarlo y ver que puedes mejorar. A partir de aquí empezará tu camino de sanación.

Recuerda que para obtener resultados diferentes tienes que hacer cosas diferentes.  

Si te interesa seguir sanando tu relación con la comida puedes unirte al curso: No más dietas: sanando mi alimentación emocional o el taller: alimentación consciente.

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