¿Te ha pasado que cuándo quieres bajar de peso, más te has topado con el obstáculo de no poder contener tus ganas de comer ciertos alimentos?
Quizá te ha pasado que mientras más te restringes, más se te antoja comer el alimento prohibido. Déjame adivinar, esos antojitos siempre son dulces o crujientes, ¿me equivoco?
Y no, este blog no es para darte recetas de postres bajos en calorías (de esos ya hay miles). Esto que estoy escribiendo es para guiarte a que vayas más allá.
Quiero que te cuestiones tus antojos, quiero que los observes (sin juzgarlos) y logres ver que necesidad hay detrás. Para que una vez que identifiques la verdadera función de ese alimento, puedas decidir si quieres comer o no. Quiero que desactives el piloto automático y que comas con consciencia.
Lo primero que tienes que hacer para dejar de tener antojos incontrolables es parar y observarte. Antes de llevarte algún alimento a la boca (sobretodo alimentos dulces o crujientes), pregúntate: ¿Cómo me siento? ¿Siento alguna emoción? Haz un escáner de tu cuerpo, permítete sentir la emoción. Para dejar de comer por emociones, es fundamental atender la emoción en vez de evadirla con comida, bebida, redes sociales o alguna otra conducta compulsiva.
Ya que identificaste la emoción, pregúntate de nuevo ¿Estoy comiendo para calmarme, llenar un vacío, pasar el tiempo, desahogarme?
Analiza ¿para qué quieres comer? El para qué te indicará la función del alimento. Si te preguntas ¿Por qué?, solo encontrarás justificaciones.
Observa el ejemplo:
- “Quiero comer el pan porque soy bien panero” 🡪 “quiero comer pan para calmarme igual que lo hace toda mi familia”
- “Me lo comí porque me lo regalo mi compañera de trabajo” 🡪 “me lo comí para no tener que decir que no y no poner limites”
- “Me lo comí porque me porté bien en la semana” 🡪 “me lo comí para premiarme”
Una vez identificada la función de la comida en tu vida, necesitas poner manos a la obra.
Aparte de atender tus emociones con terapia, cursos, libros, etc., es importante que encuentres varias alternativas para obtener lo que el alimento te está dando.
Por ejemplo, si el alimento te estaba ayudando a calmarte, necesitas encontrar acciones que te calmen. Ojo, es muy importante que estás actividades dependan de ti y que no sea ninguna conducta compulsiva con la comida, bebida, compras, ver series, videojuegos, etc.
Te recomiendo que dentro de estás acciones tomes en cuenta actividades que incluyan tus órganos de los sentidos, cosas que te encante hacer, hobbies, todo lo que te apasione y que le de sentido a tu vida. Busca actividades que hagan que el mundo desaparezca.
Te comento esto porque no te servirá de nada hacer cosas por hacer. Necesitas hacer actividades que te apasionen para que tu cerebro secrete hormonas de felicidad y bienestar que puedan sustituir las hormonas que te generan placer con el alimento.
Te doy unos ejemplos. Si lo que necesitas es calmarte puedes: meditar, tomar un baño tibio, escribir, estar en contacto con la naturaleza, etc. Si lo que necesitas es premiarte puedes regalarte flores, ir a un masaje, organizar tiempo de ocio con lo que más te guste, etc.
Y así sucesivamente con cualquiera de las necesidades que te están manifestando las emociones.
Si te fijas no es solo ponerte a hacer otra cosa para distraerte o evadir las ganas de comer, es llenarte de vida, no de comida.
Te recomiendo dedicar tiempo de tu semana a estas actividades que hayas encontrado. Son parte de tu tratamiento. No son opcionales.
Parte del problema es quizá que no te dedicas tiempo para ti y para lo que le da sentido a tu vida. Así que, aunque sea poquito tiempo, date prioridad y ve la forma de incluirlo dentro de tus actividades.
En la medida que te dediques tiempo para ti y a tus necesidades internas, regularás mejor tus emociones y “mágicamente” (como dirían mis consultantes) el hambre desesperada y los antojos van a desaparecer. Porque no era hambre física, era emocional.
Será más fácil regular tus ingestas y tus elecciones de alimento porque la función protagónica que tenía la comía, la has sustituido tú, con estás acciones.
La transformación de tu cuerpo comienza con el trabajo con tu relación con la comida, no al revés como lo has intentado anteriormente y ya has visto que no te ha funcionado.
Estos pequeños cambios sostenido a lo largo del tiempo te darán grandes resultados.
Si quieres tener más herramientas para regular tu hambre emocional y dejar de estar a dieta, te invito a unirte al curso: No más dietas: sanando mi alimentación emocional o el taller: alimentación consciente. Sera un honor acompañarte en el proceso.




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